
COMENTARIO NOVELA, Dr. Oswaldo Paz y Miño J.
2 de Marzo de 2008
Biblioteca
Banville es el mejor escritor irlandés de la época, un maestro de la novela, un estilista sin par de la lengua inglesa -coincide la crítica-, al que en ocasiones ciertas traducciones de sus obras han perjudicado. De este formidable narrador, detallista, genial y raro traemos una de sus joyas, para exhibirla con propios marcos aquí en esta vitrina de los libros, nuestra página, creada para lectores impenitentes.Al irlandés llegamos por las conducciones literarias sabias de Enrique Vila Matas. Banville, escritor de culto, convencido voceador de la teoría de la panspermia, extravagante e irreverente creador, de seguro os marcará a fuego. Si no lo conociste antes, a partir de esta data os creará dependencias. “El libro de las pruebas” es, y nunca mejor dicho, la evidencia sin retoques de la personalidad del escritor. Sus moldes rompen siempre todos los cerrojos cuando se trata de adentrarse en ese imperfecto invento de Dios llamado hombre.
Otros de menos pluma y más fama se atreven poco y se conocen más. Por ello, autores como el de marras tienen escasa publicidad y sus obras se encuentran husmeando entre estanterías. La que consta en portada fue adquirida en las siempre renovadas plantas de Librimundi. Es Banville de los apuntadores que arrima al precipicio a sus leyentes. Caminante de conciencias oscuras, examinador de recovecos y miserias, explorador de abismos, sin cautelas mayores desciende a las entrañas de las pasiones humanas, para desde las cavernas del cuerpo expulsar con ira hieles, y desde las del alma verdades lacerantes, maceradas, que con el paso del tiempo y regurgitadas, apestan y envuelven como todo lo humano que se pudre. Fluidos amargos desde una literatura tormentosa y excepcional. Plomo derretido en signos para sellar heridas y tumbas.“El libro de las pruebas” es el alegato vital, la declaración a pecho descubierto de uno que mató: Frederick Montgomery, quien intenta explicarse, él mismo, las causas de su acto. La relación circunstanciada de los hechos y desechos previos al crimen transportada desde la memoria. La radical intención del asesino de no argumentar futilidades, para evadir su responsabilidad. El victimario, con alevosía y ventaja, ya preso, se siente libre de contar al mundo sus verdades, sus razones, sus desamparos, sus resentimientos acumulados, mirando directo a la sociedad pacata y llena de inequidades que le juzga. Como a muchos de aquellos que todos los días pasan a integrar esos ejércitos de seres olvidados, recluidos, que consumen sus existencias en las terribles crueldades de los calabozos.Para concluir la tortura cito la siguiente noticia tomada del diario español El Mundo, del 13 de febrero 2008: " ‘Si existe el infierno ya lo he vivido aquí’, dijo el ciudadano español José Asensio Herrera al relatar las inhumanas condiciones en las que ha vivido el último año en el Centro de Rehabilitación de Varones No.1, conocido como ex Penal García Moreno”. cpaz2@andinanet.net“La repugnancia es algo que conozco a fondo. Diré una o dos palabras sobre la repugnancia. Aquí estoy desnudo, bajo las vestiduras carcelarias, tacos de carne pálida atada y embolsada como ternera mal empaquetada. Los acáridos viven de mí, lamen mi sudor, hunden el morro en mis poros y devoran cuanto encuentran. Después la piel agrietada, las hendiduras, los huecos”. Pág. 118.BIOGRAFÍAJohn Banville nació en Wexford, Irlanda, en 1945. Novelista. Fue candidato al Booker Prize con su obra Book of Evidence en 1989, año en el que ganó el galardón Guinness Peat Aviation Award. Es el editor literario del diario Irish Times y colaborador habitual del The New York Review of Books. Banville es conocido por el estilo preciso (algunos dirían incluso frío) de su prosa. Su ingenio y su humor negro muestran la influencia de Nabokov. Su primera incursión en el género de novela negra, El secreto de Christine, ha sido publicada tras el seudónimo de Benjamin Black. Además de los títulos publicados en Anagrama, es autor de las novelas "Copérnico" y "Kepler" (Edhasa), "Mefisto" y "La carta de Newton" (Península). Ha obtenido numerosos galardones, como el James Tait Black Memorial Prize, el Guardian Fiction Prize y el Guiness Peat Aviation Award.
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